Saris Fuimos con la idea de pasar un día en plena naturaleza y asi fue. nada mas llegar ya quedas encantado con el sitio, acojedor y rústico. Los dueños son muy amables y te hacen sentirte como en tu casa. Al llegar te enseñan todo el centro, su sala de juegos y de televisión, la piscina y la amplia terraza. Decir que, al contrario de la norma general de tener que dejar el alojamiento a las 12 del día siguiente, puedes dejar la habitación más tarde y pasar el día por allí. Por último mis felicitaciones a la cocinera que nos puso un desayuno de lujo. |